jueves, 9 de abril de 2009

Matrimonio para dummies

 

Hace unos días, mi sobrino de tres años fue encontrado por su madre rasurándose la reluciente piel de bebé de su quijada. El resultado fue una gran cortada en el mentón y una fobia a los rastrillos. Ahora me tocará a mí explicarle durante su juventud que su gusto por la barba y, sobre todo, en las mujeres no obedece a ninguna postura post post hippiosa, si no más bien a una ridícula intención de hacer algo sobre lo que no tuvo ni la más mínima idea.

El matrimonio es lo más parecido al pobre de Bruno haciéndose una cortadita de aprendizaje que le mostrará que los rastrillos sólo se usan en determinada edad y por determinada gente, justo como el matrimonio. Ahora sí en vez de una fobia, produce una filia, estará más que listo para cualquier rasurada. Hay de gustos a gustos: yo, desde hace meses, no aguanto que me pique la barba.

viernes, 13 de febrero de 2009

El miedo y su ficción

Miedo sería abrir azarosamente un libro en la página 22 durante un día nublado en el poblado de La Candelaria y que, por la impresión, se me cayeran todos los dientes y, aunque quisiera levantarme, un payaso con cara de perico se burlara de mí. O bien, que me cayera un ratón en la cara mientras duermo. O tal vez que un cholo sacara su navaja para quitarme la lap donde traigo los seis capítulos de mi tesis recién terminada y sin respaldo. O quizá, que un hombre lobo, cuyo amo es un vampiro guapo y misterioso, me atacara mientras me bajo del carro para ir a la tienda y me arañara mi bella pero varonil cara.

La muerte pasa, según mis miedos, a segundo plano.

raton perez